Sobre robots, drones y periodismo

Drones y periodismo

Imagen: The American Vision.

La idea de que la máquina reemplazará al hombre es más antigua que los robots. Desde la revolución industrial, cuando las máquinas reemplazaron a las herramientas, empezó la carrera de unos y la paranoia de otros por lograr que los aparatos hagan de manera más eficiente lo que hacemos las personas.

En la teoría de la comunicación, los estudios de la cibernética, a mediados del siglo pasado(como Alan Turing , que se preguntaba si los computadores podrían imitar a las personas), se anticiparon a lo que sería la “fiebre” de robots de los años 70 y 80.

En relación con el periodismo y los medios de información, dos tipos de robots han ganado protagonismo en los años recientes: los algoritmos y los drones (en estricto sentido, un robot o bot se compone de una colección o serie de algoritmos).

Los primeros tienen que ver con computadores que piensan, los segundos con computadores o robots que vuelan. El sistema de búsqueda de Google es tal vez el mejor ejemplo de cómo los algoritmos definen hoy la circulación de información. Steven Levy escribió para Wired en 2010 la historia de este algoritmo -que sigue cambiando permanentemente.

Los drones, tristemente mediáticos por sus usos militares, se han convertido en una herramienta de reportería relativamente popular. Así se registraron las manifestaciones en la Plaza Taksim de Istanbul, Turquía, el año pasado:

 

Hay tres asuntos clave para pensar el uso de los drones en los medios de información:

1. Los nuevos y viejos asuntos éticos

El uso de los aviones no tripulados ha despertado el debate acerca de las posibles violaciones a la privacidad.

Sin embargo, el debate entre privacidad y libertad de información y expresión es muy anterior al uso de aviones no tripulados (y otras tecnologías). Lo mismo da espiar al vecino a través de un hueco en la cerca, una cámara amarrada a un palo de escoba, o un dron comprado en Amazon. Como dice el abogado Schulman a la revista Business Insider a propósito de una denuncia de una mujer en Seattle porque un dron estaba volando frente a su ventana mientras se vestía: “ya hay leyes a las cuales referirnos cuando la gente es víctima de espionaje. No me parece que la tecnología que se use haga la diferencia”.

En cuanto a los medios de información, la reflexión ética de la privacidad es un viejo-nuevo asunto que se pone sobre la mesa con nuevos desarrollos tecnológicos (primero internet, luego las redes sociales, ahora los drones). La pregunta por lo privado, por la intimidad de las personas, debería estar presente en el trabajo del periodista siempre (¿es esto relevante para el debate público o sólo sirve para que yo tenga más clics?) incluso cuando la fuente no se lo pregunta.

2. No se trata de la tecnología por la tecnología

Con los drones puede pasar fácilmente lo mismo que con otras modas tecnológicas: “usemos mapas porque todos usan mapas” (o líneas de tiempo, o infografías, o twitcams, o drones). Pero es la historia la que debe llamar el formato o la herramienta tecnológica y no al revés. Este es un buen ejemplo de cuando la historia llama la tecnología:

Serengeti Lion, drones y periodismo

The Serengeti Lion – National Geographic

3. Buenos reporteros, malos periodistas

Hay una diferencia entre la reportería y el periodismo. El reportero junta la información. El periodista se hace las preguntas y conecta los puntos. Un periodista generalmente es un buen reportero, y el trabajo de varios reporteros juntos puede dar como resultado una historia o un cubrimiento periodístico. Sue Greenwood escribió en mayo pasado una interesante reflexión sobre el rol de los robots en la construcción de historias periodísticas aludiendo precisamente a esta diferencia. Los robots pueden ser útiles reporteros, pero malos periodistas, es su idea principal: los algoritmos y los robots trabajan con la información y las instrucciones que les dan las personas -el periodista si es el caso. Los robots pueden responder al qué (recoger los datos, ordenar la información, grabar imágenes), el periodista debe explicar el cómo: contar la historia.

Imagen: The American Vision.

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